ZOOM: "Cuaderno Abierto. Apuntes de los inicios de un proyecto educativo III"

Por Cecilia Pitrola
editora: Florencia González de Langarica
zoom. acrílico por Valeria Traversa

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En la práctica, ¿cómo damos nuestras visitas? Partimos de un guión que habilita espacios para el diálogo, que plantea preguntas.  Para la elaboración de ese guión, lo primero fue realizar un estudio riguroso de la historia del edificio, los avatares del proyecto arquitectónico original y sus sucesivas transformaciones, su filiación estilística europea, el contexto histórico, político y económico en que surgió y que influyó de manera decisiva en su configuración final, y demás datos históricos relevantes. Para esa instancia, contamos con la asesoría de historiadores especializados en arquitectura. A eso sumamos la historia del surgimiento del proyecto de refuncionalización del edificio como Centro Cultural, la gran obra arquitectónica que supuso y la diversidad de actividades que hoy le dan vida. Luego fuimos haciendo ajustes a ese guión inicial y dándole forma con el equipo de educadores, también en función del ida y vuelta diario con los visitantes; sumando preguntas que habilitaran un espacio para el otro; deteniéndonos en ciertas temáticas, como la relación con el correo postal, que permitan conectar la historia del edificio con la de los visitantes.

En definitiva, al pararnos en una ronda con un grupo, entablamos una conversación pero también contamos una historia, la historia del edificio, del Palacio de Correos y del actual Centro Cultural, y de los diversos destinos que tuvo cada espacio en los distintos períodos. Contamos esa historia en un espacio, el espacio del edificio, rodeados de su arquitectura, de su movimiento de gente, de sus muebles, sus objetos, y a medida que avanzamos en el recorrido, vamos haciendo señalamientos, invitando a la observación y al diálogo. Para cada parte de ese relato, elegimos un escenario, aquellos espacios o salas del edificio donde hay ambientes, muebles u objetos que “cuentan historias” (un mural, buzones de bronce, mostradores, el despacho de Eva Perón). Un edificio que tiene una “Ballena” y una “Gran Lámpara” es un edificio que cuenta una historia. Buscamos apelar a la conexión entre las personas y esos objetos, esos espacios, esas figuras y  las prácticas a ellas asociadas (el correo postal, la comunicación escrita, las actividades artísticas) buscando  su resonancia en los visitantes. Una conexión que, en el caso de muchos visitantes, es preexistente, ya que descubrir el Centro Cultural es también redescubrir el antiguo Correo Central, escenario de muchos recuerdos; casi como revisitar el barrio de la infancia y reactualizar los recuerdos a partir de su transformación.

El pasado y el presente tienen su expresión material en la arquitectura, en la parte “noble” o histórica y la parte “industrial” renovada. En ese tránsito entre lo antiguo y lo nuevo, conversamos sobre la historia del edificio como correo y el proyecto cultural actual, con la convicción de que ese pasado no está cerrado, sino que se construye día a día con los relatos de los visitantes, ex usuarios o ex empleados del antiguo correo que suman su historia, su narrativa.


En un capítulo del libro La Educación en los Museos, dedicado a la narratividad, Silvia Alderoqui  reflexiona sobre los vínculos entre el pensamiento narrativo y la naturaleza de la educación en los museos:
 “Las narrativas dan prioridad a las historias que conectan a las personas con los objetos. La explicación no está dada por la argumentación y el establecimiento de pruebas formales y empíricas, sino por metáforas y conexiones que remiten a la verosimilitud. El pensamiento narrativo concierne al sentido por el cual alguna cosa es verosímil. 
Siguiendo con este hilo de pensamiento, el modo narrativo provee herramientas útiles para entender la naturaleza de la educación en los museos, ya que la esencia de esta empresa tiene que ver, justamente, con la construcción de significado. Esta construcción de significado está en el corazón de los esfuerzos de los visitantes y de los museos: de los visitantes, cuando interpretan sus experiencias y usan los museos en modos significativos para ellos; y del personal del museo, cuando interpreta colecciones para hacerlas más accesibles a todos. La educación en los museos es esencialmente un proceso de construcción de significados, que involucra constantemente la negociación entre las historias que los museos cuentan y aquellas que traen los visitantes.” Nota 1

Desde esta perspectiva, nuestra mediación busca justamente abrir un canal de comunicación, un diálogo, un espacio de encuentro y de negociación entre la narrativa del CCK y la narrativa de los visitantes.

De eso se tratan las visitas guiadas al edificio, de ir construyendo significados, entre educadores y visitantes, en torno al Ex Palacio de Correos y actual Centro Cultural. Partimos del edificio y su arquitectura, de lo que comunican su concepción del espacio, sus formas, sus materiales, y hablamos sobre su historia, su función, de la vida que tuvo en distintas etapas, pero buscamos que parte de esa historia se vaya construyendo con ellos y, en ese sentido, vaya cambiando, sumando a su caudal lo que va recogiendo a medida que avanza. Contamos una historia y nos interesa que ellos nos cuenten una historia, su historia sobre el correo o sobre el Centro Cultural. Por eso, además de escuchar a los visitantes como intérpretes activos, generamos encuentros con los obreros que participaron en la construcción del edificio, buscamos conectarnos con ex trabajadores del Correo, para recuperar distintas historias, de cartas, de trabajo, de amor, incluso de fantasmas…

Contemplando la dimensión del centro y la gran cantidad de exposiciones y propuestas que alberga en simultáneo, pensamos que es fundamental diversificar las propuestas de recorridos, contemplando la diversidad de búsquedas y de intereses de los visitantes y los diferentes tipos de públicos. Muchos llegan por primera vez y quieren conocer el edificio y el proyecto del Centro Cultural, otros vienen a ver una exposición en particular y les interesa profundizar en su contenido, otros vienen en familia a un espectáculo que buscan  complementar con un recorrido del edificio, y así vamos día a día conectándonos con el público que llega y tratando de identificar sus búsquedas, sus necesidades, proyectando nuestros intereses y los contenidos que queremos accesibilizar y generando nuevas propuestas o cambios en las propuestas ya existentes. Al día de hoy ofrecemos los siguientes recorridos como puertas de entrada al CCK:

“Bienvenidos al CCK”: del Palacio de Correos al CCK. Ideal para quienes nos visitan por primera vez. Esta visita invita a recorrer el edificio del CCK,  descubrir su historia y su arquitectura, conocer los espacios más significativos del área histórica y del área industrial, y contar con un panorama general de las actividades que se llevan a cabo a partir de su refuncionalización como Centro Cultural. Este recorrido lo estamos realizando también adaptado a grupos de ciegos, con intérpretes de señas para sordos, y para personas con distintos tipos de discapacidad intelectual.

“Hay una ballena en el Palacio”: Un recorrido para chicos y grandes que propone la aventura de descubrir, de manera lúdica y divertida, la arquitectura del edificio y del actual Centro Cultural, con su ballena y su estructura colgante. Este recorrido también se realiza adaptado para grupos escolares.

Visitas guiadas y mediación en sala de las principales exposiciones de Artes Visuales: recorridos en los  que invitamos al público a mirar y experimentar el arte contemporáneo, a aventurar ideas y profundizar en el desarrollo de una mirada propia a partir de la interacción con las obras y con otros.

Algunos números…
Desde el primer día realizamos visitas guiadas cada 15 minutos, en un mínimo de 16 por día, con un cupo de 30 personas por visita, y cuyas entradas se agotan día a día. Actualmente, entre las visitas guiadas programadas y las de público que asiste espontáneamente, cada día que abrimos al público realizamos entre 18 y 20 visitas guiadas, recibiendo entre 550 y 600 personas en nuestras visitas.
Es complejo trabajar en un espacio que recibe miles de visitantes (con frecuencia más de 10000) cada día que abre la puerta. Son muchos los grupos que circulan simultáneamente por el edificio, por lo que fuimos además entrenándonos en la logística de organizar diversos recorridos atendiendo a la circulación y desplazamiento de los grupos en el edificio y sus salas. 

Dispuestos a cambiar lo que no tiene remedio
Más allá de la enorme satisfacción de que miles de personas disfruten diariamente del Centro Cultural; desde el punto de vista de los objetivos que nos proponemos en cada encuentro con los visitantes en las visitas al edificio ¿cómo conjugar lo singular con lo masivo? ¿cómo crear, en ese complejo contexto arquitectónico plagado de estímulos, espacios de encuentro y de diálogo? ¿cómo dar espacio a la palabra del otro y habilitar la conversación con y entre los visitantes, con el tiempo casi cronometrado por el grupo que viene después? ¿cómo lograr que los visitantes se apropien del espacio cuando su escala monumental los hace sentir una hormiga? ¿cómo lograr un clima de comodidad en medio de una multitud?

En ese desafío, o búsqueda imposible, trabajamos día a día, en las fisuras, los recovecos, la contradicción, haciendo mucho zoom in/zoom out. Para cerrar la idea comparto una cita de Scott Fitzgerald que me ayudó en más de una oportunidad: “La verdadera prueba de una inteligencia superior es poder conservar simultáneamente en la cabeza dos ideas opuestas, y seguir funcionando. Admitir por ejemplo que las cosas no tienen remedio y mantenerse sin embargo decidido a cambiarlas.”



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Nota 1 Alderoqui, Silvia y Pedersoli, Constanza. La Educación en los Museos. De los objetos a los visitantes. Buenos Aires, Paidos. Pág. 87

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