zoom: Desde el aula con adolescentes

Por Valeria Traversa

Zoom3 Tinta sobre papel de Valeria Traversa
Quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones derivadas de mi experiencia con mis alumnos adolescentes en relación a las visitas a museos o exposiciones de arte. Teniendo en cuenta la significativa oferta de muestras de arte en la ciudad de Buenos Aires, y lo complejo que siempre resulta organizar varias salidas escolares en el año, he desarrollado una actividad que poco a poco ha ido transformándose en un proyecto titulado
“Un museo –Una obra”.
en el aula





Inicialmente, la propuesta consiste en visitar cuatro o cinco museos al año, eligiendo aquellos donde se exhiban muestras vinculadas a alguno de los temas que se despliegan y examinan en clase durante el año, y teniendo muy en cuenta la franja etaria de los alumnos. Como esta frecuencia de visitas que se propone es notablemente alta, y no siempre hay tiempo para organizar tantas salidas programadas dentro del horario de clase, se les propone a  los jóvenes que visiten las muestras por fuera de ese horario, incluso sábados y domingos. Pueden ir solos, con amigos, con los padres; ellos eligen como hacerlo.

Lucía, 15 años. Exposición Marcos Lopez C.C. Recoleta
La consigna específica consiste en ir al museo, elegir una obra que les guste y dibujarla allí mismo. Para que esto no se transforme en algo engorroso, y también un poco por la incomodidad de ejecutar un trabajo más desarrollado in situ, se les propone  que simplemente esbocen un pequeño boceto, o bien un dibujo bosquejado de la obra elegida, incluyendo anotaciones complementarias, para completar luego en la casa. Al plantear la actividad les aporto todos los datos del museo, incluyendo una somera descripción de sus colecciones,  y les explico como pueden llegar al lugar si no lo conocen.

Al principio, la propuesta les provoca ansiedad y desconcierto, sobre todo por el hecho de no contar con la presencia tutora y desinhibitoria del profesor, ya que están acostumbrados a que las salidas se hacen desde la escuela, pero luego lo toman como parte del trabajo a realizar, incorporándolo como una actividad más.
En consecuencia, y poco a poco, la nueva actividad se convirtió en una marca fuerte de la materia y se asumió como parte de ella, a tal punto que, cuando comienza un nuevo año, surge la pregunta: ¿a qué museos vamos este año?
Santiago, 12 años. obra Daniel García.
Exposición Yo, Nosotros, el arte. Fundación OSDE

A medida que fue desarrollándose la actividad, surgieron interesantes fenómenos, que vale la pena destacar. Por un lado, es notable cómo los jóvenes se aplican a un eficaz sistema de organización de la salida común; muchos se juntan en pequeños grupos, otros, los de menor edad, coordinan con sus papás, abuelos, hermanos, los cuales, en muchos casos,  visitan un museo de arte por primera vez. Especialmente en estos casos, en la versión de los más chicos acerca de lo mucho o poco que les gustó la exposición siempre aparece la mediación de la opinión de los padres, lo que revela que la actividad se convierte en una salida familiar muy peculiar, y muy fructífera: los padres llevan a los chicos porque ellos todavía no saben viajar solos, y los chicos llevan a los padres al museo por primera vez.
Antonella, 14 años. MNBA

En relación al tipo de respuesta que se obtiene a partir de la consigna específica, es decir, la actividad que deben resolver en el museo el dibujo de una obra, es significativo su desconcierto. Surgen una significativa serie de preguntas ¿Cómo hacemos? ¿Qué llevamos? ¿Nos dejan dibujar en el museo?¿Puedo sacar una foto y dibujarlo en casa? , etc.

Se trata entonces de sortear la ansiedad y las inhibiciones equilibrando y adaptando la exigencia de la propuesta con una cuota de realismo. Teniendo en cuenta todas las reacciones y manifestaciones diversas, logramos llegar a un acuerdo y resolvemos que en el museo simplemente esbozan, bocetan, y luego completan en casa.  De esto muchas veces resultan fotos donde ellos están dibujando frente a la obra, y que muestran con orgullo. Esta reacción que parece revelar una respuesta positiva, placentera y fructífera a la propuesta, indicaría que aún aquellas consignas que puedan ser más resistidas o amedrentadoras suelen generar, una vez superado el primer umbral de dificultad a partir de las estrategias y estímulos del docente, un gran dinamismo de trabajo y una muy buena energía en la experiencia individual y colectiva.
Natalie, 13 años. Obra Carlos Alonso
Exposición Yo, Nosotros, el arte. Fundacion OSDE

En el sentido estrictamente pedagógico, la actividad se propone como una suerte de entrenamiento perceptivo – sensitivo para jóvenes y adolescentes, en cuanto deben acercarse a las obras con una mayor cuota de atención, y detenerse frente a ellas mucho más tiempo del que lo harían habitualmente, así como acercarse y observar en cada caso cómo está hecha la obra en cuestión, percibir sus colores, atender a sus texturas, formas, etc., de manera de  transcribirlo después en un dibujo, lo cual implica volver a pensarla y reinterpretarla.

Aprovechando la presencia del Museo en el cuerpo social, con la notable apertura que actualmente exhiben estas instituciones en pos de una captación mayor y más participativa del público en general, esta actividad posibilita también incorporar el museo como un lugar de formación y parte del trabajo curricular con cierta continuidad. Se trata de subrayar la opción del Museo  como un espacio más abierto, donde se pueden realizar actividades expresivas y receptivas más allá de la mera observación, además de sacar provecho, en todos esos campos, de la posibilidad única de encontrarse con la obra original.

Lara 14 años, Muestra Felipe Pino
Fundacion OSDE
Martina, 14 años.
Exposición Marcos Lopez CC Recoleta



















¿Qué es lo que más me interesa de este proyecto? Qué los chicos tomen esta actividad como algo cotidiano, que la incorporen como parte de la materia, que entiendan que ir al museo es fundamental para ver y comprender arte, que se familiaricen con los espacios expositivos, que entrenen su capacidad plástica y perceptiva en un escenario no escolar, y muy estimulante.
Luciano, 14 años. Obra de Distéfano
MAMBA
También, y aún tratándose de un trabajo en el marco de la escuela, es bueno que no dependan de la salida escolar para ir al museo, que conozcan de manera más autónoma qué espacios de arte hay en nuestra ciudad. Y en última instancia, que se enriquezcan como potenciales espectadores de arte.

Yo no se todavía cuanto de estos chicos van a ir a museos en forma continua en su adultez, pero lo que sí sé es que cada nuevo año escucho complacida frases como:  ¡Profe, esta es la mejor muestra que vimos hasta ahora!, ¡Había obras muy lindas en el museo!, ¡Este verano viajé a Nueva York y fui al MOMA!, ¡Cuando fui a la muestra me encontré con el artista y charlé con él! ¿A qué museos vamos este año?

3 comentarios:

liisa glez batista dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
liisa glez batista dijo...

Me resultó interesante el artículo, sobre todo porque me recordó experiencias de trabajo similares con niños de primaria en los talleres educativos y artísticos en el Cementerio de La Habana. Realmente las vivencias que tuvimos con ellos en sus visitas al cementerio, para apoyar a algunas materias impartidas en la escuela, y el interés mutuo, por parte de ellos y del equipo de educadores, logró motivarnos para ampliar el
diapasón temático de visitas y actividades extraescolares. Nos sorprendió gratamente, ver cómo los niños perciben e interpretan lo que les rodea y sensibiliza.

red.remcaa dijo...

Muy interesante la experiencia que comentas Lisset. Nos gustaría conocer mas. Si tenes material o escritos sobre la misma envianosla a red.remcaa@gmail.com